Yo tenía tantas Mariposas como vos podías imaginaros, enormes, pequeñas, azules, grises, verdes, de mil colores, hermosas.
Cada mariposa tenía un sitio, bastaban 2 o 3 centímetros cuadrados en la pared del jardín para que cada una abriera sus alas. Yo las miraba, las miraba durante horas para contarlas, en realidad nunca supe la cantidad exacta; Pero un 14 de Diciembre llegué hasta 2000, estaba asombrado(a), me dolían los ojos, es duro contar mariposas, cansado, vos deberías saberlo.
En este sitio no hace frío, por eso es que nunca me abandonan mis mariposas, en este sitio no existe el invierno, las hojas de los árboles siempre son verdes, cafés, amarillas, mueren y nacen al mismo tiempo, las flores crecen como arbustos, se derraman olores dulces por todas partes, vienen y van las golondrinas, nos miramos, estos animales me conocen; algunos patos, venados, becerros, corderos, todos me conocen… Estoy tan acostumbrado(a) a esta hermosa soledad de ningún sitio, me persiguen las palomas, los astros, aquel grillo, me persigue la luz, el reloj, esa mariposa amarilla. Me persigues Tú, que tanto me quieres, que no le perteneces a nadie, que siempre estás a mi lado, en cualquier sitio, tú que todo me conoces, que me quieres, siempre me has querido. Tú, ser perfecto y único, quien cambio mi vida, mi Dios. No, no me persigues, sólo estás conmigo y te quiero.
Yva